MUJER, TU PRIMERO: DI BASTA
28/02/2009
El próximo 25 de noviembre volveremos a celebrar el Día Internacional contra la Violencia de Género. Se trata de una cita que ya deberíamos haber anulado hace mucho tiempo. Un día que no debería existir en el calendario de una sociedad moderna y desarrollada. Pero existe y, por desgracia, es necesaria. Porque en lo que va de año 62 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas en España, 8 de ellas en Andalucía, 2 en Sevilla. Una realidad sangrante, vergonzante y tozuda. Una realidad que nos exige una respuesta contundente, el grito de los que estamos en el otro lado, la condena al maltratador, y la protección de la víctima.
Es un hecho ya demostrado que el problema de la violencia de género ya no es un “asunto privado”. En un periodo de apenas diez años, la sociedad lo ha asumido como lo que es, un delito, y nos hemos dotado de leyes y medios para erradicarlo. Así la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, primera Ley aprobada por el Gobierno de Zapatero. Y en nuestra comunidad la Ley de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, aprobada en el Parlamento por unanimidad hace apenas unas semanas.
Andalucía es una región pionera en la atención a las mujeres víctimas de violencia de género. Contamos con una red de centros de información, asistencia jurídica y psicológica, casas de acogida, viviendas tuteladas para ayudar a estas mujeres y a sus hijos a salir adelante, programas de formación profesional, etc. Está claro que aún no es suficiente. Desde las administraciones debemos seguir trabajando de forma conjunta para fulminar esta lacra impropia de nuestro siglo.
No sólo hay que trabajar desde la iniciativa legislativa o con la creación de recursos de atención a las víctimas. Es necesaria la prevención y, en este sentido, la educación es una pieza clave. Nunca debemos perder de vista que la violencia de género es la máxima expresión de la desigualdad entre hombres y mujeres. Una desigualdad que arrastramos desde hace miles de años, impuesta como rasgo característico de una sociedad patriarcal que, durante siglos, ha aceptado el uso de la violencia como recurso coercitivo en el seno de la familia. Ha llegado el momento de despojarnos de estos cánones anacrónicos y de afrontar una nueva sociedad en la que mujeres y hombres, hombres y mujeres, vivamos en plena igualdad, trabajando codo con codo.
Tenemos por delante, por tanto, un gran desafío. Ése es nuestro compromiso, nuestra parte del trabajo. Pero también quisiera hacer un llamamiento a todas las mujeres de nuestra sociedad que viven el problema en primera persona para que hagan algo fundamental y que, por desgracia, sólo ellas pueden hacer. Y no es otra cosa que decir BASTA. Sé que es fácil decir esto desde mi posición, no sólo como hombre, sino como muchos y muchas que no han sufrido esta violencia y que no llegan a imaginar lo duro que puede ser. Sin embargo me siento obligado a decirles esto a todas esas mujeres que están sufriendo. Mujer: di BASTA. Nosotros estaremos delante, al lado y detrás para ayudarte, utilizaremos los recursos, las leyes, los medios, pero a ti te corresponde dar este primer paso. El paso fundamental. No transijas, no perdones, no te compadezcas del hombre que te hace daño porque no lo merece. Tú estás primero. Tú eres lo primero. No permitas que nadie te controle, te aleje de tus amigos y familiares, te ridiculice, te humille, te insulte o te amenace. Alguien que te hace eso no te ama. No pienses que es culpa tuya porque la culpa es del otro. Busca ayuda, exige justicia y protégete.
Si un hombre da un puñetazo a una mujer con su hijo de dos años en brazos, la tira de la moto estando embarazada, la abofetea por no quitarse de delante del televisor o por romper su videoconsola, ¿acaso ese hombre merece su perdón? ¿acaso la ama? No se trata de situaciones que yo me haya inventando, han ocurrido en nuestra provincia hace muy poco tiempo y hemos podido leer de ellas en los medios de comunicación.
Mientras cosas así sigan pasando no nos podemos permitir estar de brazos cruzados. Es una lucha de todas y todos. Por eso el próximo 25 de noviembre volveremos a gritar, una vez más, junto a las víctimas, que ya es hora de que esto se acabe, señalaremos con el dedo al agresor y, junto a ellas, gritaremos BASTA.
María
11/03/2009 15:41:17
Deberíamos sentirnos mas seguras al decir BASTA!!!Natalia R.
20/03/2009 12:52:49
Si una mujer pública es una prostituta... ¿por qué un hombre público es un político?



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