LA PREGUNTA
26/11/2009
Somos personas porque nos preguntamos por qués. Sólo el hombre se cuestiona, ... se pregunta. Alejar de nuestro diario las interrogantes nos acerca vertiginosamente al mundo. Por eso, primero, escuchemos: Incluso cuando una respuesta acuda rápidamente a la mente, hagamos una pausa antes de lanzarnos a responder. Podemos negarnos a contestar la pregunta: “No tengo permiso para contestar a eso ahora”; “Todavía se está trabajando en esa parte del rompecabezas. ¿Puedo contestarlo más tarde?”. Escuchar la pregunta puede que no sea tan fácil como parece. Hagamos todos los esfuerzos para comprender la verdadera pregunta en lugar de concentrarnos en preparar una réplica para contradecir o refutar el punto de vista de quien pregunta. Mi respuesta es sí. Considero el cambio no como un obstáculo sino como una oportunidad, aplaudo el oficio de sus autores y miro a los ciudadanos que son lo realmente importante. Reconocimiento, autoridad y poder en lugar de reglas y riendas; se trata de un cambio para correr riesgos. “Hay que recordar que no hay nada más difícil que planificar, nada más inseguro que el éxito, ni más peligroso para gestionar que la creación de un nuevo orden de cosas. El motivo es que el iniciador tiene la enemistad de todos los que se beneficiarían de la preservación de las antiguas instituciones, y unos defensores meramente tibios en aquellos que ganarían algo con las nuevas” (El Príncipe...1513).
Debemos hacer lo correcto precisamente porque es correcto, incluso si estamos solos en ello. Lo que está equivocado sigue siendo equivocado, incluso si, teóricamente, todo el mundo esta equivocado.
No hay comentarios.



Suscribete al RSS